«¿Y si nos mudamos del planeta?» ha sido la cuestión planteada para abrir la jornada dominical en el Foro de la Cultura, dedicado en esta edición al universo y que ya ha anunciado el asunto sobre el que girará en su décimo aniversarios: «El ego». Para responder a las razones de esa fascinación que ha llevado siempre al ser humano a querer explorar otros mundos se han reunido en el Teatro Calderón de Valladolid la escritora y periodista Rosa Montero, que antes de subirse al escenario ha confesado que de pequeña quería ser astronauta; el neurocientífico Mariano Sigman, para quien «hay algo de la curiosidad humana que está en el motor de lo que hacemos», y la integrante de la reserva de astronautas de la Agencia Espacial Europea Sara García Alonso.
Poco antes del encuentro, moderado por la periodista María Ramos, Sigman ha asegurado que la «vocación migratoria» es común a casi todas las personas y que en cada momento las fronteras se han situado en un lugar distinto. Al principio fue la continental: «los humanos venimos todos de un continente en el que hemos migrado a distintos lugares». Después se marcaron otros límites: «Subir el Himalaya, el Everest, llegar a la Antártida, llegar al Polo Norte, viajar…, viajar también espiritualmente, llegar a sitios nuevos». Ahora, «la frontera límite de la curiosidad humana es el espacio»; aunque queden «recovecos» inexplorados en el fondo del mar y en el fondo de la tierra, «el cielo tiene, además una rareza respecto del centro de la tierra, que es que lo vemos todo el tiempo, y siempre ha estado en la esencia de la poesía y de la búsqueda humana el preguntarse qué hay ahí. Es muy natural ir adonde siempre te has preguntado qué hay. Es una vocación profundamente humana».
Sara García Alonso ha aludido también a ese «deseo de explorar» como «algo inherente a nuestra propia naturaleza». «Ya lo hicimos al salir de África y adaptarnos a nuevos climas y nuevos territorios», ha recordado la bióloga y astronauta, que ha descartado la llegada a otros planetas a corto plazo. «Elegimos Marte porque es lo que está más cerca, pero a día de hoy no es factible, ni en un futuro próximo. Ahora el foco está puesto de nuevo en la luna, pero la idea es un poco utilizarlo como laboratorio de pruebas», ha indicado.
Rosa Montero se ha referido a la postura contraria: «Justamente con el espacio, yo creo que hay una reacción en contra, esa crítica, que no entiendo, de por qué se dedica dinero para ir al espacio, y también hay mucha gente que dice que no se iría jamás. Hay como un miedo a ese vacío».
Mariano Sigman y Rosa Montero han coincidido en negar la dicotomía entre ciencia, creación e imaginación. «Mirar científicamente el cielo» no impide «mirarlo poéticamente», ha dicho el neurocientífico antes de advertir que él nunca ha vivido la ciencia «sin emoción». «Dividir el mundo entre ciencia, por un lado, como algo frío, y humanidades, por otro, es una mutilación y una imbecilidad», ha sentenciado la escritora.