Roberto Brasero: «Los negacionistas del cambio climático hacen mucho ruido, pero la mayoría de la gente no cuestiona a la comunidad científica»

Roberto Brasero: «Los negacionistas del cambio climático hacen mucho ruido, pero la mayoría de la gente no cuestiona a la comunidad científica» 1920 1177 Foro de la Cultura

Una mirada al cielo para predecir el tiempo meteorológico y una inmersión en las profundidades de los mares y las simas ha ocupado la primera sesión vespertina del sábado en el IX Foro de la Cultura. La invitación a entrar en «Universos dentro del universo» ha reunido al espeleólogo Sergio García-Dils, la oceanógrafa Cristina Romera y el periodista meteorológico Roberto Brasero, con el físico y profesor de la Universidad de Valladolid Guillermo López como moderador.

El popular presentador de la información meteorológica en Antena 3, la cara visible del espacio Tu tiempo con Roberto Brasero, ha dejado momentáneamente de lado las isobaras, borrascas y anticiclones de su guion habitual para hablar, momentos antes del diálogo, de esos otros observadores del cielo que son los hombres y mujeres de campo. «La cultura popular es un acervo de conocimiento muy importante para quienes nos dedicamos a esto, porque antes era la manera de atesorar ese conocimiento. Los refranes, por ejemplo, son un buen ejemplo de aquello que se repetía con periodicidad, se resumía en un refrán que luego se transmitía para informar de las fechas de siembra o de las cosechas», ha reconocido. Está cambiando todo, y también la realidad que describían esas sentencias, pero siguen siendo válidas «para saber cómo era el clima antiguamente». «Nos sirve mucho y le sirve a los climatólogos para conocer cómo eran los ciclos de lluvias o de sequías en la meseta norte durante el siglo XIX, como nos sirve lo que menciona Cervantes en El Quijote para saber que ya La Mancha en aquel tiempo era una zona muy calurosa y que empezaba a secarse como está ocurriendo ahora o como ocurre ahora con más frecuencia».

Brasero ha quitado importancia a las teorías negacionistas del cambio climático: «A lo mejor las teorías no están tan extendidas como creemos, aunque se les da mucha difusión, los negacionistas hacen mucho ruido, son muy excéntricos y llaman mucho la atención. Les damos mucha importancia precisamente por raras, pero creo que es mayor esa cantidad de gente que no cuestiona a la comunidad científica, que está al unísono en un 99 %».

En el ámbito cercano de la salud de los mares, la química y oceanógrafa Cristina Romera no ha ocultado que algunos de los problemas de deterioro de los océanos son ya irreversibles, pero aún se está a tiempo de parar otros. «Lo importante es actuar cuanto antes, pero no se está a actuando como se debería, y si lo dejamos demasiado ya sería demasiado tarde», ha augurado. Como ejemplo de los ecosistemas que pueden salvarse gracias a la concienciación, Romera ha citado los manglares, que sí se están restaurando, mientras que «hay zonas de praderas marinas que es muy difícil restaurarlas. A veces pasamos el punto de no retorno y ya no es posible». La solución pasa, ha indicado, por un cambio de mentalidad, por «crear conciencia medioambiental e informar de lo que ocurre, enseñando cómo funcionan los océanos y el papel que tienen en nuestra vida».

El tercer componente de la mesa de debate, Sergio García-Dils, ha asegurado que lo que busca como espeleólogo en las simas es «la sima misma, porque el tipo de cuevas que exploramos son desconocidas, donde nadie ha estado antes que nosotros, y sobre todo conocer esos paisajes subterráneos, la vida que hay en el interior, el ciclo del agua, los volúmenes subterráneos…». Al contrario de lo que se piensa desde fuera, esas incursiones en el subsuelo no son claustrofóbicas, sino que regalan volúmenes subterráneos inmensos, además de «esa sensación de que quizá eres el primer ser humano que ve lo que estás viendo o que nadie ha pisado ese suelo antes que tú». Se revelan así mundos inesperados y sorprendentes, «ríos kilométricos en desiertos o una vida increíble bajo tierra en zonas absolutamente desoladas».