El segundo encuentro de la jornada ha girado en torno a «El fin del mundo» y a cambios sociales y culturales que implican también un fin del mundo tal y como lo conocemos, con la participación de la astrofísica Eva Villaver y las escritoras Sara Torres y Marta García Aller, y el periodista Sergio C. Fanjul en el papel de moderador.
Momentos antes de comenzar el diálogo en el escenario del Teatro Calderón, la astrofísica Eva Villaver ha dejado ver que predecir el fin del mundo no es un simple atrevimiento de la ciencia ficción: «Tenemos una bola de cristal maravillosa que nos permite predecir el futuro, y son las leyes de la física. A escalas de tiempo de millones de años, somos capaces de decir exactamente qué le ocurrirá en nuestro planeta». Será un proceso en el que «primero acabará con la biosfera» para terminar «engullidos por nuestra estrella». «Pero a mí me gusta decir que lo más bonito de todo esto es pensar que todo final es solo un principio, y que estamos aquí porque ha habido otros finales previos», ha concluido.
El fin del mundo tal y como lo conocemos es el título de un libro de Marta García Aller, y ese final ya se ha producido, fruto de un más cambio social y cultural que tecnológico. «La tecnología no es más que un acelerador de lo que ya nos estaba pasando. Quienes creían que las preguntas correctas eran las planteadas en el siglo XX se encuentran con que han cambiado las reglas de juego, que las certezas que traíamos ya no nos valen». De ahí que «mucha gente se sienta perdida, porque no entiende bien qué está pasando». «Se han acelerado mucho los cambios y eso genera incertidumbre, y la incertidumbre genera monstruos», ha comentado la escritora.
La tercera componente de la mesa de debate, Sara Torres, ha recordado su interés por entender el deseo que mueve a cambiar las cosas en la sociedad y «que podamos dar la bienvenida a los finales que son necesarios en nuestra vinculación con el capitalismo y con el heteropatriarcado». Porque de la teoría a la práctica hay un trecho, ha dejado caer la autora de Lo que hay: «Muchas veces parece que apoyamos verbalmente o ideológicamente el final de ciertas cosas, pero nuestro deseo no lo desea de verdad». «Un inconsciente colectivo tarda mucho tiempo en transformarse, no tiene que ver solo con la voluntad», ha concluido la novelista y poeta.