El Foro de la Cultura ha iniciado su programa de este sábado con una invitación a imaginar una noche de verano en la playa para mirar el cielo y la Vía Láctea, punto de partida para un viaje con destino final mucho más lejano y con el divulgador científico y físico teórico francés Christophe Galfard como guía. El discípulo de Stephen Hawking llevó su discurso, ilustrado con imágenes del universo, hasta «donde nacen las estrellas» y donde explotan creando los agujeros negros, acompañado por la cosmóloga italiana Licia Verde y el matemático, psicólogo y neurocientífico cognitivo francés Stanislas Dehaene, quien ha propuesto otro viaje a un lugar más cercano pero no menos complejo, el cerebro humano.
Galfard ha mostrado a los asistentes a la sesión del Teatro Calderón de Valladolid titulada «El universo interior» imágenes reales del cosmos tomadas por telescopios, para ver ese espacio exterior insondable e invisible desde la tierra y fenómenos desconocidos hasta hace pocos años, como el nacimiento de las estrellas. «Si hacemos zoom, descubrimos de dónde venimos, lo que pasó en el pasado» y tal vez hasta se pueda «predecir el futuro», ha asegurado. «Este tipo de imágenes nos permiten ver el universo que no habíamos visto jamás. Hay estrellas que están naciendo», ha aclarado el científico tras mostrar la primera foto, de 2005, del nacimiento de una estrella, en la que pueden verse también los anillos, los planetas que están naciendo. «Cuando esas estrellas explotan, su corazón puede convertirse en el objeto más fascinante del universo, que son los agujeros negros», ha detallado.
Autor de libros con más de dos millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y divulgador del universo en cuatro continentes, como ha remarcado el moderador del encuentro, Eduardo Sáenz de Cabezón, Christophe Galfard, ha puesto ejemplos de la inmensidad: si hiciésemos una hipotética llamada a Andrómeda (que mostró también con una fotografía real), el saludo tardaría en llegar tres millones de años.
El diálogo se trasladó de los millones de galaxias del universo a los millones de neuronas del cerebro humano. Las cifras de uno y otro pueden compararse, ha asegurado Stanislas Dehaene, presentado por Sáenz de Cabezón como el responsable de «lo que sabemos de cómo nuestro cerebro entiende los números y las palabras». «Tenemos un circuito matemático en el cerebro», ha señalado el matemático y neurocientífico, quien ha atribuido a las representaciones mentales y las «capacidades simbólicas» la posibilidad de «hacer ciencia» «con un objeto que tenemos en la cabeza y que es maravilloso».
Como estudiosa del origen y estructura del universo, Licia Verde ha señalado que «queremos entender el todo con una pieza muy pequeña», que es el cerebro. La fórmula, ha dicho, es hacer «modelos de lo que vemos, simplificarlo todo con modelos sencillos», en una suerte de «trucos para entender el funcionamiento del universo», porque sus «escalas, energías y condiciones» no pueden reproducirse en la tierra. Al fin y al cabo, ha sentenciado, «lo que nos hace humanos es mirar a las cosas y decir: ¿por qué?».