Dolores Puga sitúa el reto ante el envejecimiento en «reducir los años con mala calidad de vida y perdida de autonomía»

Dolores Puga sitúa el reto ante el envejecimiento en «reducir los años con mala calidad de vida y perdida de autonomía» 1920 1280 Foro de la Cultura

«El sueño de vivir eternamente» es solo eso, un sueño, pero hay margen de mejora en la calidad de vida a edades avanzadas. Ese lema ha convocado en la primera sesión de la tarde de hoy en el Foro de la Cultura a la coordinadora del Comité de Expertos en Envejecimiento de la Fundación General CSIC, Dolores Puga, la escaladora Josune Bereziartu y el influencer con parálisis cerebral Roque Star, con el bioquímico y divulgador científico Pere Estupinya como moderador.

«Hemos llegado a comprimir la morbilidad un poquito en las últimas décadas del siglo XX, pero desde entonces la mantenemos más o menos estable. La duración media de vida con pérdida de autonomía son cuatro años hasta el final de la vida. A medida que aumenta la esperanza de vida se va retrasando, pero no la hemos comprimido más. Un reto pendiente es comprimir esos años con mala calidad de vida, con pérdida de autonomía, reducirlos si se puede. Por eso queremos aprender de los centenarios, que son trayectorias de vida con muy alta calidad de vida», ha señalado la demógrafa Dolores Puga.

Momentos antes del diálogo celebrado en el Teatro Calderón, la experta en envejecimiento ha defendido la importancia de la financiación de la ciencia y «permitir las carreras científicas con buenas condiciones», lo que supone en su opinión otro «reto pendiente», y ha recordado que el avance en un envejecimiento en salud se han producido gracias a los hallazgos científicos, pero también al estado de bienestar. «El primer paso, el primer evento disruptivo fueron los avances en higienismo, en higiene individual y colectiva, en la alimentación de mediados del siglo XIX. Esto es lo que nos cambió nuestra supervivencia como especie», ha recordado.

Puga ha compartido escenario con un ejemplo de superación como es Roque Star, nacido hace dieciocho años con parálisis cerebral. Después de cincuenta operaciones, cuenta su historia para ayudar a otros y en su web asegura que «despierta las ganas de vivir». Pese a todas las dificultades, asegura que se ha encontrado muchos más apoyos que obstáculos: «A mí me han ayudado todo lo que han podido, me han protegido, porque yo dependía de una válvula y no podía arriesgarme a golpearme la cabeza. Me sobreprotegieron, pero ahora estoy mejor que nunca en la vida». En una lección más, el joven influencer, considera que su presencia en las redes sociales puede ayudar a muchas personas a «relativizar» sus males. Su objetivo, ha confesado, es «ayudar sin crecerse».

La escaladora Josune Bereziartu ha completado la terna de ponentes como ejemplo de superación de límites. Ante la pregunta de qué mueve a una persona a plantearse retos cada vez más exigentes, la deportista no ha dudado: «Te mueve el corazón. Sin pasión, sin ese sentimiento y ese amor por lo que haces no hay motor que funcione. A quienes lo sentimos nos resulta relativamente fácil tener disciplina e intentarlo una y otra vez, a pesar de que no te salga a la primera». En una disciplina en la que existen ejemplos de longevidad activa, como el de Carlos Soria, Bereziartu ha admitido que, desde fuera, su empeño puede verse como una «osadía» y «hasta ir en contra del tiempo o contra natura», pero los deportistas —ha matizado— se mueven en un terreno que entienden y pueden controlar después de mucha preparación, y movidos siempre por esa «pasión».